Alex y Marissa no interrumpieron mis planes de salir de compras, ahora saldría con ellas y pasearíamos por la ciudad. Fue así como comenzó lo que sería un día de diversión entre chicas. Lo primero que hicimos fue ir de compras, las tres compramos toneladas de ropa, zapatos y bolsos, lo que más me gustó de mis nuevas adquisiciones fue un vestido de color azul intenso, holgado, ajustado en la cintura; también compré un saco para acompañar dicho vestido, aunque ni siquiera sabía cuándo lo usaría. Yo no era de esas personas que gastan dinero en las últimas creaciones de prestigiosos diseñadores, adictas a las compras; sin embargo, ir de compras en verdad podía ser terapéutico. Después fuimos a comer algo. En el transcurso de la comida, charlamos, reímos, incluso gritamos, los típicos gritos de chicas, y nos pusimos al tanto de los detalles de nuestras vidas.
—¿En serio? ―preguntó Alex sin ocultar la curiosidad de su voz—, vamos no mientas, ¿de verdad no has salido con nadie en este tiempo?
—No he conocido a nadie, además no salgo mucho —admití.
—No te preocupes, ya encontrarás a tu alma gemela, tienes 21 años y la vida por delante —agregó Marissa.
—Es cierto. Pero cuando encuentres a tu otra mitad no dudes ni tardes en decirnos, ¡eh! —advirtió Alex.
—Claro que no, pero no me apresuren —repuse.
—Eso sí, deberías salir con chicas más a menudo, ¿o es que tampoco tienes amigas? —preguntó Alex examinando la reacción de mi rostro.
—Pues amigas lo que se dice amigas, sólo dos, una es Anna Gray, es mi vecina, nos llevamos muy bien, a veces salimos a pasear; también nos reunimos en nuestros departamentos, ella me da consejos de cocina, ya saben que yo no soy muy hábil para eso —contesté sincera— . La segunda es Evelyn Vera, es compañera mía, es muy divertida, siempre me hace reír. También salgo con algunos compañeros del trabajo, cada que el tiempo lo permite, organizan salidas en grupo, es divertido, aunque nada como disfrutar de la compañía de mis verdaderas amigas.
Marissa me puso al tanto de su reciente vida de casada, hacía apenas un mes que había contraído nupcias.
—¿Y cómo es la vida de casada, dormir y despertar con tu amado, hacer de comer para él, arreglarle la corbata?—pregunté curiosa.
Marissa suspiró adrede.
—Robert es maravilloso, creí que cuando nos casáramos ambos cambiaríamos, pero no fue así, seguimos siendo los mismos, como cuando nos conocimos.
—¿O sea unos romanticones, no? — inquirió Alex bromeando.
Marissa suspiró de nuevo axagerando el movimiento.
—¡Ahh!, así es —respondió mientras ponía una graciosa cara soñadora.
Nos echamos a reír. Extrañaba tanto aquellas reuniones de amigas, platicar con desenfado, reír hasta casi reventar, disfrutar de la compañía de alguien en quien confiar.
Como acababa de pasar mi cumpleaños, mis amigas me felicitaron y me dieron obsequios, y compramos de todos los dulces que encontramos y nos imaginé como los chicos de Hogwarts comiendo pepas de todos los sabores. Acordamos que al día siguiente iríamos a celebrar nuestro rencuentro. No dejé que volvieran a su hotel, así que como pudimos, nos acomodamos las tres en mi departamento. Ese día, dormí como no lo había hecho desde mi llegada a Australia.






2 comentarios:
Waiiiiiiii!!
Marissa está casada :O Me uzztó este capi porque es como si lo fueramos (:
Me uzzzzzta como escribes, amiwa (: y ya te lo había dicho hehe
Publica más :D
TQM
Genial, que buen capitulo del dia a dia....
Publicar un comentario