Todo había ido a la perfección, estábamos a punto de iniciar la filmación, ya habíamos hecho el casting para la película y todos los actores me parecieron adecuados para los personajes que con tanto cuidado plasmé en el guión, aunque no me dejaran intervenir en la elección de los mismos; el fotógrafo que contratamos era un chico desconocido pero que nos pareció maravilloso, en realidad era todo un genio, o al menos, eso me pareció a mí ya que sus ideas no chocaban con las mías. Absolutamente todo había sido sencillo, grato y sin dificultades, hasta que nos acercamos al momento de rodaje: nuestro protagonista enfermó gravemente y tuvimos que posponer, nada contentos, el rodaje por un mes. Pero al parecer todo iba de mal en peor, al vencer el plazo, con nuestro chico restablecido, nuestra protagonista pidió una prórroga ya que enfrentaba problemas personales que la harían viajar a EUA con su familia; solicitó 2 semanas, se las otorgamos. El contrato no nos permitiría esperar más de ese lapso, ahora teníamos el tiempo contado, pero ocurrió algo que nos hizo suspirar a todos: nuestra chica, Helena McGowan, había regresado de su viaje una semana antes.
Planeamos empezar a filmar en cuanto ella llegara y se sintiera lista, pero ocurrió algo totalmente inesperado, una catástrofe. Cuando llegó el ansiado día de filmación, Helena nos llamó desde el móvil diciéndonos que venía en camino, aunque a mí no me sonó nada bien su voz, parecía que estaba llorando, me preocupé, algo iba mal. Más que mal, más que peor: a mitad del camino al set, Helena sufrió un terrible accidente automovilístico. En cuanto lo supimos corrimos al hospital, qué importaba ya el rodaje, se había vuelto irrelevante a comparación con la vida que perdíamos. Pasaron dos días, que se nos hicieron eternos, para que su estado fuera estable, en el cuarto entró en coma. Los doctores aseguraron que no se recobraría de ese estado. No podía creerlo, una joven tan prometedora viendo su vida severamente golpeada, pero lo peor aun no llegaba. Cuando se le comunicó a su familia el estado de su hija, vinieron de inmediato, y juntos llegaron a la conclusión de que no la dejarían permanecer en su estado, no era esa una vida. Al séptimo día, la desconectaron del aparato que la mantenía con vida. Yo hubiera querido que la dejaran como estaba, respirando, tranquila en su cama, su rostro tenía una serenidad asombrosa, parecía que no sufría; pero saber que jamás volvería a abrir los ojos, a reír, a hablar, era demasiado cruel tan sólo pensar en dejarla así. Lloré largos ratos por ella, no sé qué hubiera hecho si hubiera estado en el lugar de sus padres, quizá lo mismo que hicieron, quizá no, era una situación demasiado dolorosa, me parecía que el saber que una persona amada seguía con vida pero sin poder vivir por ella misma era aún más terrible que si hubiera muerto en el accidente. Me sentía terrible por pensar de esa manera, pero no sabía qué pensar, qué hacer, no sabía nada, sólo quería olvidarlo.
Evidentemente el rodaje se canceló.
Helena, de acuerdo a su voluntad, fue sepultada en Australia. En su funeral, mientras Charlie daba sus condolencias a la familia McGowan, Hugh se separó de su esposa e hijos, la familia Jackman consideraba importante para sus hijos el que estuvieran al tanto de lo que sucedía en el mundo real, y se acercó al lugar donde me encontraba. Creí que me preguntaría como me encontraba, aunque sólo fuera por cortesía, pero en lugar de eso, me abrazó sin decir nada. Me sentí tan bien en ese momento, sus brazos rodeándome, mi rostro sepultado en su amplio pecho. Y entonces, de alguna manera, lo comprendí: la muerte de Helena no se comparaba con lo terrible que habría sido su existencia estando atada a un cuerpo que ya no le pertenecía, su cuerpo había sufrido de una destrucción que aunque prematura, la devolvía al mundo perfecto, al mundo incorruptible; supe que estaría en un lugar mejor, que aunque trillado, no puede ser menos que verdadero.
Planeamos empezar a filmar en cuanto ella llegara y se sintiera lista, pero ocurrió algo totalmente inesperado, una catástrofe. Cuando llegó el ansiado día de filmación, Helena nos llamó desde el móvil diciéndonos que venía en camino, aunque a mí no me sonó nada bien su voz, parecía que estaba llorando, me preocupé, algo iba mal. Más que mal, más que peor: a mitad del camino al set, Helena sufrió un terrible accidente automovilístico. En cuanto lo supimos corrimos al hospital, qué importaba ya el rodaje, se había vuelto irrelevante a comparación con la vida que perdíamos. Pasaron dos días, que se nos hicieron eternos, para que su estado fuera estable, en el cuarto entró en coma. Los doctores aseguraron que no se recobraría de ese estado. No podía creerlo, una joven tan prometedora viendo su vida severamente golpeada, pero lo peor aun no llegaba. Cuando se le comunicó a su familia el estado de su hija, vinieron de inmediato, y juntos llegaron a la conclusión de que no la dejarían permanecer en su estado, no era esa una vida. Al séptimo día, la desconectaron del aparato que la mantenía con vida. Yo hubiera querido que la dejaran como estaba, respirando, tranquila en su cama, su rostro tenía una serenidad asombrosa, parecía que no sufría; pero saber que jamás volvería a abrir los ojos, a reír, a hablar, era demasiado cruel tan sólo pensar en dejarla así. Lloré largos ratos por ella, no sé qué hubiera hecho si hubiera estado en el lugar de sus padres, quizá lo mismo que hicieron, quizá no, era una situación demasiado dolorosa, me parecía que el saber que una persona amada seguía con vida pero sin poder vivir por ella misma era aún más terrible que si hubiera muerto en el accidente. Me sentía terrible por pensar de esa manera, pero no sabía qué pensar, qué hacer, no sabía nada, sólo quería olvidarlo.
Evidentemente el rodaje se canceló.
Helena, de acuerdo a su voluntad, fue sepultada en Australia. En su funeral, mientras Charlie daba sus condolencias a la familia McGowan, Hugh se separó de su esposa e hijos, la familia Jackman consideraba importante para sus hijos el que estuvieran al tanto de lo que sucedía en el mundo real, y se acercó al lugar donde me encontraba. Creí que me preguntaría como me encontraba, aunque sólo fuera por cortesía, pero en lugar de eso, me abrazó sin decir nada. Me sentí tan bien en ese momento, sus brazos rodeándome, mi rostro sepultado en su amplio pecho. Y entonces, de alguna manera, lo comprendí: la muerte de Helena no se comparaba con lo terrible que habría sido su existencia estando atada a un cuerpo que ya no le pertenecía, su cuerpo había sufrido de una destrucción que aunque prematura, la devolvía al mundo perfecto, al mundo incorruptible; supe que estaría en un lugar mejor, que aunque trillado, no puede ser menos que verdadero.






2 comentarios:
Wow..... que es esto!!!?????
de verdad impactada...gracias por enviarme tu link....bueno y cuando lo pones en ingles...porfavor para enviarselo a la gente de Australaia para que vean lo que calidad..... y corazon.
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